5 Oct 2016 - 19:00

Cursos, Adultos, Arte contemporáneo

Una aproximación a la experiencia estética a través del arte y los sentidos

Nuestros ojos, junto con nuestra piel, nuestras manos, son los dos únicos órganos sensoriales que funcionan al mismo tiempo como receptores y emisores de información. Comunicamos con la mirada y con la caricia. Recibimos información a través de los ojos, el gusto, el oído o el olfato. Solo el gesto o la voz emiten sin poder recibir. Pero es a través de la vista, como mejor conocemos y reconocemos nuestra realidad, nuestro mundo, y no es casualidad que en muchas culturas, “el Ojo” y la acción de “ver” se relacionan con la figura de la divinidad y la capacidad de ser trascender, de conocer lo que está oculto.
El ojo es receptor de sensaciones luminosas, la mirada es activa, busca, escudriña, contempla, asimila informaciones, emociones y valores, pero también los expresa, la mirada palpa. El ojo ve, la mirada, mira. Y es en esa acción de mirar, como aprendemos el mundo y lo aprehendemos. Es la mirada quien guía nuestros pensamientos y actos, y también aquella acción que nos permite comprender y apreciar lo que nos rodea.
Para Aristóteles, la acción de mirar y conocer el mundo a través de los ojos, tenía entre otras consecuencias la de crear en nuestra memoria una fina matriz, una malla donde se acumulaban todos los objetos, formas, colores, texturas y la luminosidad que conocíamos al exponernos al mundo. Esa matriz era lo que nos permitía finalmente relacionarnos con él y entre nosotros, era aquello a través de lo que podíamos seguir conociendo y descubriendo cuantas cosas existieran. Esa matriz recibía el nombre de “Universalia”, y es para nosotros el argumento central y la piedra angular de la presente propuesta, un taller holístico y ecléctico en el que a través del análisis y la reflexión acerca de la experiencia estética y vivencial que supone la comprensión de la obra artística cuando se dialoga con ella.
Los asistentes al taller pasaran de una propuesta basada en la contemplación otra que trabaja desde la comprensión para lo cual, es necesario motivarles, mejorar sus habilidades cognitivas, sus capacidades para el análisis y la analogía y para el desarrollo de su creatividad. Como señala Escudero Méndez (2009) “cuanto mejor es la predisposición al hecho cultural, más posibilidades hay de superar el resto de las barreras de acceso a la cultura” o lo que es lo mismo “una de las mayores barreras de acceso a la cultura es la falta de predisposición al hecho cultural, que influye de manera personal en nuestras elecciones personales”.
El acceso a una obra de arte o cualquier objeto de consumo, no depende tan sólo de una cuestión de accesibilidad física. La obra de arte, existe solo para quienes disponen de los medios y las capacidades para comprenderla. La competencia cultural y la disposición estética sería pues el resultado de un proceso de inculcación que comienza en la familia, que se conforma en relación con los niveles económico, cultural y académico y que es reforzada por el sistema educativo.
El cambio más importante en las prácticas de consumo cultural que se han producido en la actualidad no viene de la mano de los creadores de contenidos, sino de los espectadores, quienes de estar acostumbrados a tener una actitud pasiva ante la obra y dejarse llevar por el creador, en la actualidad, en el proceso de representación/interpretación es el espectador quien determina la lectura de la imagen, acción fundamental en el arte actual.

Horario: Miércoles de 19:00 h a 20:30 h

Fechas: a partir de octubre

Precio: 300 €

Impartido por: Daniel Belinchón, sociólogo, gestor y productor cultural, coordinador del aula de fotografía de la UJI 2001-1012, director del festival «Imaginaria, Fotografía en Primavera» 2003-2015.


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